Todo sobre el CACHEMIR

El cachemir o cashmere proviene de las cabras de cachemira. Estas cabras han desarrollado un tipo de vello muy fino y aislante, para soportar las inclemencias del clima de su hábitat natural. Por ello, la lana de cachemira es más fina, más ligera, y tres veces más aislante que la lana de oveja.

Aunque realmente el cashmere es apreciado por su suavidad, es un tejido muy agradable y sedoso al tacto. Las fibras de cachemira no superan las 19 micras y las fibras inferiores a 25 micras están por debajo del umbral de la sensibilidad humana, nunca notaremos picor como ocurre con la lana normal.

El cashmere es utilizado para hacer jerseys, cárdigans, abrigos, chaquetas… Es habitual encontrarlo mezclado con lana, algodón o seda, para hacer más suave y abrigada la prenda, aunque también se pueden ver prendas hechas de 100% Cashmere, pero son menos habituales debido a su precio elevado, el cashmere barato no tiene nada ver con el cashmere bueno de verdad.

El origen del cashmere

El término de cachemir viene de Kashmir, que es el nombre de la región del Himalaya de donde son originarias estas cabras. La zona se caracteriza por sus paisajes montañosos y por sus temperaturas extremas que pueden llegar hasta los -40 ° C durante el invierno. Las cabras de Cachemira se han adaptado a estas duras condiciones ambientales y han desarrollado una capa interna muy fina y cálida.

Hay aproximadamente veinte razas diferentes de cabras de cachemira y en la actualidad la mayor parte del cashmere no proviene de la India, sino de Mongolia y China. Por lo general, se crían en regiones que se encuentran a 4000 metros sobre el nivel del mar y se caracterizan por tener inviernos muy fríos.

Cashmere barato vs caro

El cashmere siempre ha sido considerado como un artículo de lujo, debido a su escasez. La lana que producen estas cabras se recoge en primavera principalmente por medio del peinado, las cabras pierden esta lana, ya que, no la necesitan en verano. El pelaje ya está suelto y peinarlo no es nada doloroso. La cantidad que genera cada cabra es muy pequeña (150-400 gramos) varía en función de la edad.

Solo se procesa el pelo de la capa interna que es muy fina, tiene un diámetro entre 15 y 19 micrómetros, mientras que la capa superior es áspera y tiene que ser desechada. Este proceso suele hacerse a mano y se seleccionan solo las fibras largas y finas para hacer el cashmere de mejor calidad y obviamente más caro.

Sin embargo, para el cashmere barato, todo el proceso cambia. Empezando por la cría de las cabras, que se hace de forma más masificada, con peores condiciones para los animales y que en algunos casos llegan a desplazar a las cabras a zonas más templadas que favorezcan una esquila más frecuente. Pero la cabra de Cachemira, se adapta a la nuevas condiciones produciendo vello menos denso y de peor calidad.

Una vez recogido el cachemir, en este caso no se procesa sólo el pelo más fino y largo, también se utiliza el vello más corto y de peor calidad. Un cashmere de buena calidad tiene un largo mínimo de 36mm, mientras que un cashmere de baja calidad es inferior a los 30mm. Todo esto, da como resultado un cashmere que dura mucho menos. Yo mismo lo he experimentado con un jersey de cashmere barato que no duró ni un par de meses.

No solo es cuestión de calidad, es elegir el modelo que queremos apoyar y hacer que prospere. Si compramos prendas de cashmere de mala calidad estaremos financiando todo un modelo que no es bueno ni sostenible para el medio ambiente, ni para los animales, ni para nosotros. Cada persona con su dinero tiene el poder de influir en la sociedad, si mucha gente dejase de consumir prendas de cashmere de baja calidad, las marcas dejarían de ofrecerlo.

Cómo diferenciar entre el cashmere bueno del malo

Dado que en el mercado hay tanta variedad de prendas hechas con 100% cashmere, no es fácil diferenciar la calidad del mismo a simple vista, para diferenciarlo podemos mirar los siguientes puntos:

  1. Hay que fijarse en el precio de la prenda, por ejemplo un jersey de cashmere de 80 € (antes de rebajas) o menos, será seguramente un cashmere de baja calidad.
  2. Al frotar y pellizcar ligeramente el tejido, si el tejido se deshace o se desprende, entonces es un cashmere hecho con fibras muy cortas y de mala calidad.
  3. El cashmere de buena calidad es un tejido muy resiliente, si se estira vuelve a su posición original rápidamente recuperando su forma.
  4. Si el cashmere tiene un tacto muy esponjoso, puede ser un indicio de que haya sido fabricado con fibras muy cortas. Porque cuando es de buena calidad es más tupido y denso, es una prenda que mejora después de su primer lavado. Pero, algunas marcas italianas lavan el cashmere para acelerar el proceso y por ello, su cashmere suele ser más esponjoso desde el principio.

Y una vez que ya tenemos comprada la prenda también podemos someterla a diferentes pruebas como hizo el Daily Mail en un experimento donde comparaba diferentes jerseys de cashmere.

Un precio justo

Parece lógico que si queremos un buen jersey de cashmere tengamos que pagar un precio elevado, pero superando un determinado umbral de precios, la calidad deja de influir y entran factores como el prestigio y posicionamiento de marca. Por ejemplo, es muy probable que un jersey de cashmere de William Lockie, tenga una calidad muy similar a uno de Loro Piana, aunque el precio del segundo es casi tres veces superior al primero.

No se puede dar un precio justo exacto, cada uno puede pagar lo que consideré razonable, pero para mí debería estar entre 100-200 €. Obviamente depende del gramaje del tejido, de donde esté fabricado y de sus características específicas. No es lo mismo el cashmere normal que el Baby Cashmere, que es súper suave y limitado, ya que, lo generan las cabras que tienen tan solo unos meses, sus fibras son ultrafinas (13,5 micrones) y cada cabrito produce solo unos 30 gramos.

Informarnos de la procedencia de la cachemira y de cómo han sido cuidadas las cabras que la producen, debería ser fundamental antes de tomar una decisión de compra. Hay un pequeño documental que realizó el director Luc Jacquet sobre la vida de las cabras de cachemira en Mongolia, que es muy recomendable.

Cómo cuidar las prendas de cachemir

Para poder disfrutar del placer del cashmere durante muchos años hay que cuidar las prendas de manera adecuada.

Lavado

No es necesario lavar un jersey de cachemir después de cada uso, si no esta sucio obviamente, este tejido tiene unas propiedades muy similares a la lana. El cachemir transpira muy bien y es antibacteriano, cada cierto tiempo se puede colgar la prenda fuera y airearla un poco. Pero después de bastantes usos o cuando esté sucio hay que lavarlo.

Una prenda de cashmere de punto (jersey, cardigan…) se puede lavar sin problema en la lavadora. Pero tomando ciertas precauciones:

  • Elegir un programa de lavado delicado (lavado a mano o de lana) y siempre con agua fría y un centrifugado máximo de 600 rpm.
  • Usar un detergente suave y en pequeñas cantidades, mejor si es detergente ecológico.
  • Si se lava con otras prendas es mejor protegerla con una bolsa de malla o rejilla para evitar que se enganche.
  • No hay que usar secadora y cuando se cuelgue es mejor que tenga varios puntos de apoyo, para evitar que se deforme en caso de que pese mucho.

Si la prenda no es de punto y se trata de una chaqueta o un abrigo, entonces la limpieza tiene que ser en seco, realizada por profesionales, lo más recomendable es que sea en una tintorería ecológica.

Elimina las pelotitas

Aunque el peeling es más habitual en el cashmere de mala calidad también puede aparecer en las prendas de mejor calidad aunque principalmente aparece en los primeros usos de la prenda. Estas bolitas son debidas el roce que provoca que se suelten las fibras más pequeñas.

Lo mejor para eliminar las pelotillas es una maquinita quitapelusas como esta de Philips, que las elimina en pocas pasadas de forma rápida. También se puede pasar una cuchilla de afeitar pero con mucho cuidado para no dañar el tejido.

Cuidado con los bichos

Cuando se guardan las prendas de punto es mejor que estén dobladas y no colgadas en una percha, para que no se deformen con el paso del tiempo. Y si se guardan durante una larga temporada, es recomendable hacerlo junto con unas bolas de cedro o de lavanda para ahuyentar a las polillas de la ropa. Yo pensaba que esto era un mito, pero me lleve una sorpresa el año pasado, al recoger los jerseys del trastero , vi que el jersey de cashmere tenía dos pequeños agujeros y que habían unos pequeños bichos. Curiosamente en la misma caja estaban también unos jerseys de lana que estaban impecables, al parecer el cashmere es un manjar. Ahora ese jersey ha quedado relegado para andar por casa, y por supuesto he aprendido la lección, tengo bolitas de cedro en el armario y almaceno la ropa en bolsas al vacio.

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